Nuestra Historia

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TODO COMENZÓ CUANDO…

En el 2001, una mujer de San Miguel Dueñas - Teresa Quiñonez – y dos mujeres de Estados Unidos - Jean Uelmen y Ericka Kaplan - establecieron el centro de aprendizaje llamado Asociación Ventanas Abiertas y la organización 501 (c) (3) registrada en EE. UU., Open Windows Foundation. El centro de aprendizaje fue albergado en el hogar de infancia de Teresa Quiñonez. Inicialmente sólo tenían 20 niños reunidos en un pequeño cuarto donde tenían acceso a 300 libros donados por una biblioteca que había cerrado. Actualmente, la organización cuenta con Juntas Directivas en Guatemala y en los EE.UU., y ambas recaudan fondos para apoyar el centro de aprendizaje.

En 2003, Rotary International donó 10 computadoras a Ventanas Abiertas, lo cual permitió que ofreciera clases de computación a sus estudiantes y les permitiera hacer su tarea a computadora. Cuando Rotary hizo una donación de unas 10 computadoras adicionales en 2007, Ventanas Abiertas abrió un laboratorio de computación arriba de la nueva biblioteca, la cual fue construida en 2005, y que ahora alberga más de 12,000 libros.  Para entonces, la organización no solo alentaba a sus estudiantes a ir a la biblioteca para aprender cómo disfrutar de la lectura, sino que también ofrecía capacitación tecnológica, programación educativa, y tutoría a los niños de la comunidad.

El 2003 también fue el año en que el presidente de la Junta Directiva de la Fundación, Tom Sullivan, inició los programas de becas que pagaban la matrícula, los libros, las tarifas, y el transporte a la escuela media y secundaria para estudiantes de San Miguel Dueñas. Había tres becados ese primer año; actualmente hay 25, y más de 175 jóvenes han recibido becas desde el principio.

A lo largo de los años, Ventanas Abiertas ha agregado proyectos de desarrollo comunitario a su cartera de servicios para la comunidad. Alentada por la organización canadiense, Developing World Connections, que quería enviar voluntarios de construcción a la comunidad, comenzó un programa de construcción de casas para algunas de las familias que vivían en viviendas hechas de caña de maíz o de lámina con pisos de tierra. Además, ha entregado estufas ahorradoras a cientos de familias que de otra manera hubieran gastado muchas de sus ganancias en leña para cocinar en fogatas que hubieran llenado las casas de humo. Todo esto se hace con voluntarios y un equipo de solo siete maestros.